Los traumatismos de la uretra son mucho más frecuentes en el varón que la mujer y en el adulto que en el niño debido a la mayor elasticidad de los tejidos de este.
El conocimiento básico de la anatomía de la uretra del varón es indispensable para entender los mecanismos fisiopatológicos y sus manifestaciones clínicas.
La uretra es un órgano tubular que se extiende desde el cuello de la vejiga hasta el meato uretral del pene. Está constituido por músculo liso en dos capas y tapizada por dentro por el urotelio, que en su segmento distal va adoptando la transición epidémica. Su cobertura externa o tercera capa va a depender de su ubicación. Así, una vez que se desprende del cuello vesical transcurre dentro de la glándula prostática, y su tercera capa está compuesta del tejido prostático que la rodea, denominándose uretra prostática. Luego atraviesa verticalmente el diafragma pelviano o periné desde la cavidad pélvica al exterior (tejido adiposo del periné) y ese estrecho fragmento que se denomina uretra membranosa se encuentra rodeado por fibras musculares estriadas dependientes del periné, las que conforman el esfínter estriado de la uretra o rabdoesfinter. Hasta aquí, ambos segmentos, uretra prostática y membranosa, conforman lo que se conoce como uretra posterior. Desde que la uretra membranosa se exterioriza al atravesar el periné hasta el meato uretral del pene, se rodeará de una capa externa conformada por un tejido de alvéolos conteniendo sangre venosa capaz de alongarse y aumentar su calibre gracias a la plétora sanguínea que se denomina tejido esponjoso, similar al de los cuerpos cavernosos del pene. Esta uretra, denominada uretra anterior, tiene a su vez dos segmentos, el que transcurre inmediatamente después de la uretra membranosa, un segmento fijo que corre en dirección ano pubiana, debajo de la aponeurosis perineal superficial y encima de la piel del periné, se llamará uretra bulbar, porque el codo de 90º que hace la uretra cuando se convierte de membranosa a bulbar está rodeado de un tejido esponjoso abultado o bulbo. La porción más distal o anterior de la uretra membranosa no tiene por techo la aponeurosis perineal media sino la cara inferior de la sínfisis del pubis, a partir del cual se introduce en el pene donde toma el nombre de uretra péndula o peniana.

Traumatismos cerrados: la uretra membranosa es muy susceptible a los traumas contusos, es el segmento más débil de la uretra y también el más fijo, por lo que no tiene la posibilidad de acomodación alguna ante un trauma. Su lesión requiere el precedente de la fractura de la pelvis. El principal mecanismo del trauma esta dado porque al fracturarse la pelvis ósea, este anillo se distorsiona arrastrando las partes blandas como músculos, aponeurosis y fascias del periné.
Estos desplazamientos afectan también a los órganos intrapelvianos; la uretra membranosa al encontrarse fija sufrirá mecanismos de avulsión por arrastre de ligamentos (pubo-prostático) músculos (pubo-uretrales) y sobre todo el cizallamiento de la firme aponeurosis perineal media (a la cual la uretra membranosa atraviesa en condiciones normales).
Perforaciones: no hay perforación de tegumentos externos, sino que se origina desde el lumen uretral atravesando primero la mucosa y luego (de acuerdo a la profundidad) el resto de las capas. Los agentes que provocan estas perforaciones puede ser objetos largos y finos que se introduzcan en la uretra o instrumentos de uso médico que van desde un simple catéter vesical introducido sin las condiciones requeridas a instrumentos operatorios de uso urológico.
Generalmente estos instrumentos impactan donde la uretra toma un giro de 90º, en la unión de la uretra bulbar (horizontal) con la membranosa (vertical). Literalmente “pasan de largo” e impactan perforando el tejido esponjoso del bulbo de la uretra provocando uretrorragia o escurrimiento de sangre a través del meato uretral no relacionado con la micción.