En primer lugar, es importante establecer frente a qué tipo de paciente nos encontramos, preguntar el motivo de consulta. Ante la presencia de dolor, indagar sobre las características del mismo, movimientos o situaciones desencadenantes y atenuantes, momento del día en el que se presenta, signos y síntomas acompañantes, etc.
Inspección
- Actitud funcional del paciente: posición antálgica. En el caso del paciente en camilla inmóvil, evaluar la posición y longitud de los miembros inferiores (ejemplo: acortamiento y rotación externa).
- Marcha: signos de Trendelembourg (basculación de la cadera por incompetencia del glúteo medio), claudicación, espasticidad o marcha deficitaria. Observar también al paciente sentarse o incorporarse, quitarse la ropa y el calzado.
- Evaluación bilateral y comparativa de signos clínicos: relieves óseos, pulsos periféricos, trofismo muscular, etc.
- Exploración de movimientos: primero en forma activa, realizados por el paciente, y a continuación en forma pasiva por el examinador.
- Identificar lesiones de piel y partes blandas acompañantes.