Aunque los mecanismos de producción sean similares a los del adulto, las fracturas en niños son diferentes: por la presencia de cartílago de crecimiento, que es un punto de debilidad, debido a que los ligamentos son más resistentes que el propio esqueleto; porque las lesiones de las sindesmosis son raras y porque pueden aparecer deformidades tardíamente con el crecimiento.
Se utiliza la clasificación de Salter y Harris. Las fracturas tipo I y II (80%) que no lesionan la zona germinativa del cartílago de crecimiento, se tratan de forma incruenta. Las fracturas tipo III y IV con trazo epifisario pueden requerir una reducción quirúrgica.

Raquitismo

Fractura patológica