Gradiente de presiones

La vía urinaria se maneja con un gradiente de presiones endoluminales que es el resultado del tono del músculo liso que compone cada segmento de la vía urinaria. Estas presiones oscilan dentro de determinados valores y su elevación, en algún punto, se transmite al segmento precedente hasta involucrar al parénquima renal. Esto trae aparejado alteraciones en el flujo arterial, fibrosis, atrofia renal y con ella insuficiencia renal e hipertensión arterial.

La patología obstructiva del TUS puede ser por causa endoluminal (litiasis), parietal (fibrosis), extraparietal (compresiones) y funcional (reflujo vesicoureteral). Puede llevar con rapidez a la atrofia de la unidad correspondiente, mientras que la patología obstructiva del TUI tiene a la vejiga como una cámara de compensación que retarda la transmisión de las presiones al TUS.

El árbol urinario aborrece las altas presiones orienta los esfuerzos diagnósticos y terapéuticos a la rápida resolución de la patología obstructiva y funcional del árbol urinario.


La micción normal comprende al vaciado completo de la vejiga a través de la uretra, en un solo acto, de forma consciente, voluntaria y placentera (o indolora). Debe asegurar el vaciado periódico y completo de la vejiga.

Retención aguda y completa de orina

Supresión brusca de la micción con imposibilidad de evacuar la orina retenida en la vejiga, seguida de una sobre distensión dolorosa de la misma.

Generalmente se debe a una obstrucción infravesical como puede acontecer en la hiperplasia prostática benigna, el cáncer de próstata o en la denervación vesical por injuria de la médula espinal. No se debe confundir con anuria que es la supresión brusca de la micción porque no hay orina en la vejiga, debido a que el riñón carece de aporte sanguíneo suficiente para secretar el ultrafiltrado (anuria pre renal), deterioro glomérulo tubular agudo (anuria renal) o incapacidad de excretar la orina filtrada (anuria obstructiva). Las dos primeras son anurias secretoras y la última anuria excretora.

La retención crónica

Al comienzo incompleta es la expresión de la claudicación progresiva de la musculatura de la vejiga para superar un obstáculo obstructivo infravesical (patología del cuello de la vejiga, la próstata o la uretra con su esfínter). El vaciado incompleto genera un residuo urinario post miccional progresivo que al principio no distiende la vejiga; pero que así lo hace en la medida que progresa y se ve superada la capacidad vesical normal. Finalmente, una vejiga progresivamente distendida, que puede superar hasta cinco veces su capacidad normal (1500 ml a 2000 ml) y claudica en forma definitiva por atrofia de su musculatura generando una retención crónica completa en una vejiga distendida que por incapacidad de contraerse rebalsa la orina ofrecida por los uréteres (micción gota a gota o por rebosamiento). La retención crónica completa con distensión vesical es de extrema gravedad ya que la inhabilitación para efectuar la micción es definitiva e irreversible y da lugar a la dilatación de toda la vía urinaria superior o TUS, cuya consecuencia será la atrofia renal bilateral.

Ciclo de micción

  1. Fase de Vaciado: la misma es dependiente de numerosos factores anatómicos, fisiológicos, psicológicos y sociales. Por lo tanto, esta fase es voluntaria e involuntaria. Cuando la vejiga alcanza un determinado volumen, esta información se transmite a la médula espinal, al centro miccional pontino y a la corteza cerebral. Si la situación es la adecuada y conscientemente se decide iniciar el vaciamiento.

El primer paso es fijar el diafragma y músculos rectos abdominales, mientras se relaja la musculatura del piso pelviano, sobre todo el músculo pubococcigeo.