La lesión del uréter es rara, pero puede ocurrir en el curso de un procedimiento quirúrgico o como resultado de heridas por arma blanca o de fuego.

En ligadura uretral: fiebre, dolor en flanco y fosa ilíaca, íleo paralítico con náuseas y vómitos (por hidronefrosis aguda).
En sección uretral: fístula ureterovaginal o cutánea a los pocos días, íleo y peritonitis (por extravasación de orina) y hematuria.
Lesiones quirúrgicas: fiebre, íleo, dolor, características de los drenajes, fístulas.
Debe ser precoz. De ser posible se realiza una uretero-uretero anastomosis T-T.
Colgajo vesical: cuando el uréter se encuentra lesionado y no llega a ser posible el reimplante en la vejiga, se confecciona un flap que se tubulariza sobre sí mismo y luego se anastomosa con el uréter distal.
El tratamiento de elección es el reimplante uretero vesical con técnica antirreflujo tal como se realiza en un trasplante renal.