Por lo general, la lesión de los ligamentos de la rodilla requiere de un trauma intenso de alta energía desencadenante, ya sea directo (sobre la rodilla) o indirecto.
Pueden lesionarse uno o más ligamentos: lateral interno (LLI), lateral externo (LLE), cruzado anterior (LCA) o cruzado posterior (LCP); siendo el LLI y LCA los más frecuentemente dañados.
En cualquier caso, el paciente manifiesta dolor importante e impotencia funcional. Al examen físico siempre deben realizarse las maniobras para evaluar TODOS los ligamentos:

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Bostezo interno: apertura de la cara interna de la rodilla (valgo forzado) = inestabilidad LLI. Bostezo externo: apertura de la cara externa de la rodilla (varo forzado) = instabilidad LLE.
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Maniobra de Slocum: con el paciente en decúbito lateral opuesto al miembro a examinar y rodilla en flexión a 20°. Una mano fija la epífisis distal al fémur mientras la otra toma el macizo tibial y con el pulgar lo desplaza hacia delante. Si produce un resalto, la maniobra es positiva.
Prueba de Lachman: paciente en decúbito dorsal y rodilla en flexión a 20°. Con una mano se estabiliza el fémur distal y con la otra se tira de la tibia proximal hacia delante. La traslocación de la tibia indica lesión del LCA.

Maniobra del pivote (pivot shift): con el paciente en decúbito dorsal o lateral se toma el talón del miembro con una mano y con la otra apoyada sobre el extremo proximal y lateral de la pierna se realiza simultáneamente flexión y valgo con rotación interna. Si produce resalto la maniobra es positiva (lesión LCA).
