Es el tipo de fractura más frecuente de la región toracolumbar. Se produce en adultos mayores como consecuencia de traumatismos leves.

Los pacientes manifiestan dolor lumbar que mejora con el reposo y empeora al levantarse, invalidándolos parcialmente.

Habitualmente no se acompaña de déficit vascular o neurológico, aunque pueden presentar constipación por reflejo simpático.

ES UNA FRACTURA HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO → La radiografía no suele ser de gran utilidad diagnóstica por lo que se solicitan otros estudios complementarios como: centellograma, TAC o RMN. La tomografía permite identificar migraciones óseas dentro del canal medular, mientras que la resonancia magnética es útil, además, para determinar el tiempo de evolución de la lesión (edema = lesión aguda).

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Tratamiento

El tratamiento incruento consiste en medicalización e inmovilización con corset para calmar el dolor seguido por el correcto tratamiento de la osteoporosis subyacente. De no ser suficiente, se realiza abordaje quirúrgico para realizar una CIFOPLASTIA en la que se “rellena” el cuerpo vertebral que presenta acuñamiento.

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Diagnóstico diferenciales

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