“Los movimientos inoportunos en un accidentado de columna pueden producir más daño que el mismo traumatismo. Todo traumatizado de columna debe ser considerado potencialmente portador de lesión medular”.
Las lesiones traumáticas de columna se producen con mayor frecuencia en las zonas de mayor movilidad, es decir, segmento cervical y segmento toracolumbar (T10 a L2). La columna torácica está menos expuesta debido a que las costillas forman una especie de jaula que cuadriplica la resistencia vertebral.
Ante una lesión traumática del raquis, cualquiera sea el nivel afectado y luego de la atención primaria y el cuidado de los signos vitales, es obligatoria la realización de un examen neurológico completo para excluir la presencia de daño medular o radicular.
LESIÓN ESTABLE: en posición erecta no duele, puede mantenerse sin colapsarse y no hay daño ni irritación neurológica.
LESIÓN INESTABLE: bajo cargas fisiológicas hay perdida de la capacidad de mantener las relaciones anatómicas vertebrales, se produce daño o irritación de la médula o las raíces nerviosas, deformidad incapacitante o dolor debido a cambios estructurales.
