Puede comprometer conjunta o separadamente los maléolos peróneo, tibial y el llamado tercer maléolo o maléolo posterior -reborde posterior de la tibia- (uni, bi o trimaleolar).
La fractura de tobillo puede clasificarse según el tipo y nivel del trazo fracturario (Danis-Weber). En este caso se tiene en cuenta la sindesmosis tibioperónea, estableciendo tres tipos de fracturas:
A. infrasindesmótica o infraligamentaria.
B. intersindesmótica o interligamentaria.
C. suprasindesmótica o supraligamentaria.

La repercusión sobre la sindesmosis es indicación quirúrgica, por lo que el 50% de las transindesmóticas y prácticamente la totalidad de las suprasindesmóticas son quirúrgicas.
Otros autores agrupan los distintos tipos de fracturas de tobillo teniendo en cuenta el mecanismo por el cual se producen, que al provocar determinados trazos, permite conocer el mecanismo de producción de la fractura y las maniobras requeridas para su reducción. Un ejemplo es la clasificación de Lauge-Hansen:

La primera parte de la denominación compuesta (supinación, pronación) corresponde a la posición del pie en el momento del accidente, y la segunda parte, a la dirección o sentido de la fuerza traumática.

El objetivo del tratamiento es la reconstrucción de la mortaja tibioperonea y su relación con el astrágalo, preferentemente mediante abordaje quirúrgico.