Los coxales permanecen unidos hacia anterior por la sínfisis púbica que, a pesar de no ser elemento de estabilidad importante, es un indicador de inestabilidad posterior.
Hacia posterior, la articulación sacroilíaca transmite el peso desde la columna vertebral al miembro inferior correspondiente.

Ligamentos “largos”: El ligamento sacroespinoso impide la apertura en rotación externa de una hemipelvis respecto a la otra. El ligamento sacrotuberoso evita la migración caudocefálica de la hemipelvis correspondiente.
Ligamentos “cortos”: son el ligamento sacroilíaco anterior y el complejo sacroilíaco posterior. Este último es el más poderoso de la economía y provee estabilidad rotatoria y vertical. Recibe fibras de refuerzo del ligamento iliolumbar.
El anillo pelviano puede deformarse por:
La ruptura en un punto del anillo pélvico se verá acompañada de lesión en otro punto. A su vez, las fuerzas traumáticas que afecten la pelvis, no impactarán sólo es las estructuras propias del aparato locomotor, sino que también producirán daño sobre las estructuras blandas pelvianas.
Cualquier fuerza traumática que aumente el diámetro transverso pelviano estará produciendo un aumento en su volumen. Este tercer espacio formado es pasible de ser llenado por sangre y pudiendo alojarse una volemia en cuestión de minutos.
TODO PACIENTE QUE PRESENTE UNA LESION DEL ANILLO PELVIANO DEBE SER CONSIDERADO COMO UN POLITRAUMATIZADO.
Según el compromiso del anillo pelviano y su potencial repercusión sistémica, las fracturas pueden clasificarse en ESTABLES o INESTABLES.
Las lesiones estables no comprometen la integridad del anillo pelviano → fractura por avulsión de apófisis o tuberosidades (EIAS, EIAI, tub. Isquiática); fracturas aisladas de ramas isquiopubianas o iliopubianas; fracturas del ala ilíaca o fracturas del sacro que no comprometan la articulación.

Las fracturas inestables comprometen la integridad del anillo pelviano pudiendo acompañarse de inestabilidad mecánica y/o hemodinámica y su consecuente repercusión sistémica. Pueden ser clasificadas según el mecanismo de trauma (Clasificación de Young & Burgess):